jueves, 19 de junio de 2014

PN Lanin, Neuquén


Hay instantes en que las cosas simples y pequeñas se vuelven majestuosas y sentís que la vida es perfecta así como es, no porque racionalmente sea perfecta, claro está; sino porque ese breve momento te conecta con algo más grande que vos mismo y todo complota en una sutil armonía. Más allá del delirio místico si tuviera que describir al Parque Nacional Lanin debería presentarlo como ese instante breve en la naturaleza en que todo se hizo armoniosamente perfecto.

Lanin está entre mis PN favoritos no solo porque es uno de los lugares más hermosos de toda la república argentina sino porque en su inmensidad y diversidad coexiste un misterioso encantamiento que te obliga a bajar la guardia inminentemente ante el poder de la belleza.

La mayoría de los días que estuvimos por la zona, durante ese mes de Marzo, el clima disto mucho de ser el ideal, al parecer luego nos enteramos que no es un buen mes para fines turísticos, sin embargo eso no nos desalentó ni por un momento a explorar el lugar. Fue gracias a ese espíritu aventurero que yendo a la base del volcán Lanin nos sorprendió un increíble arco iris completo. Como perro con dos colas no pude contener la emoción, era la primera vez en toda mi vida que veía un arco iris desde su inicio hasta su fin, y si bien no encontré ninguna olla repleta de monedas de oro al final, recuerdo ese momento como un tesoro inexorable.

Con más de 412000has situadas al noroeste de la provincia de Neuquén, el Parque Nacional Lanin es el tercer parque más extenso del país y a lo largo de su territorio protege extensos bosques andino-patagónicos. Debe su nombre al volcán Lanin, que con una altitud de 3776msnm, se mantiene inconmovible con su pico nevado todo el año.
Además del volcán el parque acoge también 24 lagos de origen glaciario completando un entorno natural rico en belleza y diversidad ecológica.

Estos espejos de agua están rodeados de especies vegetales nativas celosamente protegidas de la actividad forestal.
 

Como vedette, en el área norte, entre el lago Ñorquinco y el Huechulafquen, predomina una enorme conífera: el pehuén o araucaria, que cubre los valles y laderas occidentales, con un tronco central que puede alcanzar los 45 metros de altura. Su semilla llamada piñón, además de ser aprovechada por animales, sigue considerándose un alimento importante por los mapuches y criollos de la zona.

En los ambientes más húmedos se alza la tupida selva valdiviana, donde el coihue estoico domina entre cañas colihue y arbustos como el michay y espino negro quienes se encargan de complicar el paso a campo traviesa.

 
 
Además de proteger a tres especies en peligro de extensión como el huemul, el pudú y el huillín, en sus varios lagos y ríos abunda la pesca de salmones y truchas. Muchos de estos peces son cultivados en criaderos de la zona, para evitar el despoblamiento de la fauna ictícola.

Dentro del Parque Nacional se encuentran tres pasos limítrofes con Chile: el paso de Carirriñe (ruta provincial 62); paso Tromen (ruta provincial 60) y paso Río Hua-Hum (ruta provincial 48).


La inmensidad del parque solo puede recorrerse de a poco y con tranquilidad. Si estás pensando en visitar San Martin de los Andes es indispensable que te reserves algunos días especialmente para conocer el PN Lanin. Te aseguro que vale la pena.

Para organizar un poco los recorridos podes organizar itinerarios pensando en las cuatro áreas principales: Huechulafquen, Tromen, Villa Quila Quina y Lacar.
 

Area Huechulafquen
Sendero de interpretación "El Bosque": parte de Puerto Canoa y no implica una caminata más que sencilla y breve. Duración: 45 minutos.
Sendero de ascensión al cerro Chivo: sale de bahía Cañicul y atraviesa un cañaveral de colihue que combina con un bosque de coihue. Duración: 3 horas de subida.
Sendero a cascada el Saltillo: el punto de partida es Piedra Mala y presenta una leve pendiente. Duración: 35 minutos.
Sendero a Paimún, Pared Sur del Volcan Lanin y rufugio Paimun los cuales demandan de 3 a 7hs a pie.



Area Tromen
Sendero al Mirador: ofrece panorámicas del lago Tromen y del volcán Lanín. Dificultad: baja. Duración: 45 minutos de ida
Sendero al Límite Internacional y bosque de araucarias: desde la seccional son 3 km por un bosque puro de araucarias centenarias. Dificultad: baja.
Existen otros recorridos de dificultad intermedia o alta, por lo que es imprescindible conocer la zona o contratar un guía autorizado como los senderos Quillen, Huechulafquen y el ascenso al volcán Lanin, todos estos senderos demandan de 2 a 3 dias de duración cada uno.






Area Villa Quila Quina
Sendero a la fuente de agua mineral carbonatada: se recorren 800 m hasta la vertiente por un camino vehicular desde el muelle de la villa.
Sendero a los rápidos del arroyo Grande: por un camino de 500 m que recorre el arroyo entre bosques, robles, cipreses y coihues, se llega hasta los saltos de agua.
Sendero de interpretación El Cipresal: parte cerca de la desembocadura del arroyo Grande y permite observar un añoso bosque de cipreses con panelería explicativa.


 

Area Lácar Queñi
Circuito Arrayán: en 22 km se aprecian hermosas vistas del lago Lácar y de los cerros que rodean a San Martín de los Andes.
Playa Catritre: área de camping, ideal para la práctica de los deportes náuticos. A 4 km desde San Martín de los Andes.

 
 
Como dije al inicio hay instantes en que las cosas simples y pequeñas se vuelven majestuosas, y te aseguro que algo tan cotidiano como tomar unos mates se vuelve grande si lo haces contemplando el azul inmenso del Lago Huechulafquen mientras que el aroma de la hierba fresca te penetra… en ese momento hasta la apatía de la rutina desaparece de la tierra y la alegría se apodera del alma.
 

 

sábado, 7 de junio de 2014

PN Laguna Blanca, Neuquén.


 Tras largas horas de viaje, atravesar la famosa ruta del desierto y recorrer más de 1500 km por fin llegamos a nuestro primer destino: Caviahue. Ubicada al noroeste de la provincia de Neuquén, en invierno es un importante centro de esquí pero en verano es una hermosa villa perfectamente diseñada alrededor de su lago en forma de herradura.
La naturaleza de Caviahue regala a cada paso sorprendentes imágenes, imponentes cascadas y saltos junto a prehistóricos pehuenes, o un paisaje casi lunar en el caso de su vecino Copahue, que acompañado por un microclima único hace de su complejo termal un lugar muy visitado. En lo personal, el olor a azufre que desprenden las fumarolas es nauseabundo, pero vale la pena respirarlo si es que estas parado al borde de la laguna del cráter del Volcán Copahue, sin lugar a dudas fue uno de los momentos más sorprendentes de toda mi vida, estar ahí sobre un volcán activo parecía mágicamente irreal.

Pasamos unos días maravillosos pero debíamos continuar camino hacia el sur, tras un regio almuerzo en Villa Pehuenia por fin llego el primer parque nacional: Laguna Blanca.
El PN Laguna Blanca está ubicado en el departamento de Zapala, y en sus 11250has se destaca por albergar a una de las poblaciones más grandes de cisnes cuello negro como así también a una gran variedad de aves acuáticas.
El rasgo particular de la región es el cuerpo de agua que da el nombre al parque, situado entre cerros cónicos, de pendientes suaves y rodeados por paredes abruptas.
 
 

La Laguna Blanca se encuentra a 1.270 metros sobre el nivel del mar, tiene una superficie aproximada de 1.700 hectáreas y 10 metros de profundidad máxima. Es alimentada por dos arroyos temporarios de escaso caudal: el del Llano Blanco y el Pichi-Ñireco. Además de cisnes cuello negro, gallaretas y varias especies de patos, más de cien especies visitan la laguna en diferentes épocas del año. Entre ellas podemos mencionar chorlos, flamencos, playeros y macáes plateados.


El parque cuenta con un centro de visitantes, dos miradores: Laguna Blanca y Laguna Verde, y dos senderos de interpretación: Paseo de la laguna y Abrigo de la Laguna. Todos son de baja dificultad y pueden hacerse en poco tiempo. El circuito turístico que rodea la laguna posee en una de sus paradas la interpretación de una pequeña cueva (Salamanca) habitada en tiempos prehistóricos. En una de sus paredes se puede observar una muestra del arte rupestre, característico de la región norte de la Patagonia.

 
 
Si sos amante del avistaje de aves, definitivamente este es tu parque nacional por excelencia, y tenes material para entretenerte por largo tiempo. Ahora bien, si tal como yo sos de los que nunca sintieron curiosidad por estos animales te diría que Laguna Blanca no es un destino exuberante o llamativo, pero como todo en la naturaleza conserva un aire místico e inexplicable que vale la pena ser descubierto.
 

 

 






 


Las Joyas del Sur, el Preambulo.


 
Entrando en 2011 ya habíamos recorrido muchas rutas argentinas y de aquella nena que nunca había salido de Buenos Aires poco quedaba.

Argentina aún seguía siendo grande pero ya no era inalcanzable, y el haber saboreado los exquisitos colores de sus paisajes norteños, lo salvaje de la humedad mesopotámica, la aventura constante de los terrenos cuyanos y la amplitud de las llanuras pampeanas, no hicieron otra cosa que alimentar el sueño de seguir por más.

El próximo destino no podría ser otro: la “Patagonia Argentina” que como leyenda enarbolaba su mística belleza convirtiéndose en una invitación irresistible a disfrutar.

Fuimos planeando la aventura que consistía en 22 días de viaje, recorriendo las provincias de Neuquén, Rio Negro y Chubut, explorando algunos de los lugares más famosos de argentina turísticamente hablando como lo son Caviahue, Bariloche, San Martin de los Andes, Villa La Angostura, El Bolsón, Esquel y Puerto Madryn entre otros. Y por supuesto, para mí lo más emocionante, conociendo seis parques nacionales. Si si era increíble! La excitación no me cavia en el cuerpo de solo pensar en el numero… seis de un hilo guauuuu!

Era una aventura grande y como todo lo grande en la vida, se amplifica si lo compartís con gente que queres. Fue así como, fuera de todas las probabilidades, con una regia y enorme panzota de 7 meses de embarazo Ale, Chris y Renata se unieron sin titubear.

 Y una fresca madrugada de Marzo emprendimos viaje, como siempre con mate en mano, música sonando y esa perfecta sensación de que algo nuevo comienza, algo que no es necesario que controles, solo requiere que te entregues y lo dejes ser. Sublime!
Me es imposible hablar solo de los PN de este viaje por lo que a lo largo de cada una de las próximas publicaciones iré sumando a cada parque algunas perlitas que descubrí.

 

jueves, 29 de mayo de 2014

PN Lihué Calel; La Pampa



Ubicado en la provincia de La Pampa, cerca de las localidades de  Puelches y Casa de Piedra, es uno de los portales hacia la Patagonia Argentina.

Lihué Calel en araucano significa “sierras de la vida” y tal vez a primera impresión puede que nos resulte extraño entre tanta aridez que allí haya un importante reservorio de agua dulce.

El día no es óptimo, esta nublado y garua desde que salimos; pero el fin de semana es corto y como todo lo bueno en la vida hay que aprovecharlo. Sabíamos que al volver a nuestra cabaña de los Altos de Payun en Santa Rosa nos esperaría la cálida fogata de la chimenea y un espectacular show de equitación.

Desde la Ruta Nacional 152 logramos vislumbrar las sierras que se destacan notablemente en el paisaje apenas ondulado de la pampa seca. Los variados tonos en color bermellón y la fauna que se deja observar entre la llovizna, me llaman la atención. 


Cuando llegamos y nos registramos con el guarda parques nos cuenta que el lugar en verano es un festín de color porque durante otoño y primavera se forman arroyos estacionales que permiten que broten por todos lados las margaritas pampeanas color amarillo; a esas, las margaritas, no llegue a verlas pero si me perdí por
pequeños montes de caldenes y sombras de toro según recuerdo en aquel fresco Mayo de 2010.



En su recorrido, el Parque Nacional cuenta con  el Centro de Visitantes Likan Mapu y senderos de interpretación para caminar, observar y perderse en la naturaleza. Los que más disfrute son los senderos a la Laguna Urre-Lauquen y el recorrido de Valle de las Pinturas, donde se pueden apreciar arte rupestre, yacimientos arqueológicos y la última morada del Cacique Namuncurá, además de las ruinas del Casco de la Estancia Santa María de Lihué Calel que corresponde a la historia más reciente del parque.

De los diecinueve parques nacionales que he experimentado, tal vez el Lihué Calel sea el menos majestuoso o imponente; pero en su simpleza conserva una belleza particular de esa que emana de la pacifica quietud; no busca ser nada pretencioso sino que le basta con sentirse presente en el entorno que lo rodea. En eso consiste su magia, en eso consiste su razón de ser.




martes, 22 de abril de 2014

PP Ischigualasto, San Juan.


El parque provincial Ischigualasto, popularmente conocido como el Valle de la Luna, está ubicado en el extremo norte de la provincia de San Juan, en el departamento de Valle Fértil. 

En sus 275.369has se expone su particularidad en ser el único lugar en el mundo donde se puede observar la secuencia completa de sedimentos que permiten reconstruir el Período Triásico ocurrido hace más de 250 millones de años. Por tal motivo fue nombrado, en el año 2000, Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.
Lo mágico de este lugar reside en podes caminar sobre un manto de rocas que conservan los rastros y el espíritu de los animales que lo habitaron hace tanto tiempo. Aunque suene exagerado cuando estás ahí podes imaginar a través de su pacifica quietud y extremo silencio el comienzo del mundo: las extrañas formaciones arcillosas, con gran variedad de tonalidades, formas y desniveles, la infinidad de restos fósiles, el tono gris seudo plateado de sus suelos, todo se conjuga para brindar un escenario casi irreal. 




Si alguien me preguntara por que ir al Valle de la Luna, simplemente respondería porque es uno de los lugares más raros del planeta, al menos que mis ojos pudieron ver.





Al ver la primera vez ese paisaje desértico, con pocas lluvias, fuertes vientos y altas temperaturas, me pareció imposible pensar que alguna vez fue un inmenso lago rodeado de frondosa vegetación, donde crecían variedades de especies y se gestaba la vida.

El ingreso es terrestre y durante el día el recorrido se realiza en vehículo propio o en combis que se contratan junto a un guía especializado. Los circuitos duran entre tres y cuatro horas, con paradas intermedias y caminatas. También hay circuitos para bicicletas y otras travesías que comienzan al amanecer o al atardecer los días de luna llena. Si bien las visitas se realizan durante todo el año, en temporada estival es importante saber que son muy altas las temperaturas y es necesario llevar abundante agua para hidratarse, así como ropa liviana.



Recorriendo el parque podes experimentar a ciencia cierta como la combinación de la erosión del agua y el viento tallan casi imperceptiblemente día a día diversas siluetas, y como los seres humanos buscando de alguna manera comprender tan paciente tarea de la naturaleza  buscamos a través de comparaciones triviales hacernos amigos del paisaje. Es así como a lo largo del circuito nos topamos con: “El gusano”, “Valle Pintado”, “La Esfinge”, “La cancha de bochas”, “El Submarino”, “El Hongo” y las “Barrancas coloradas” entre otras. Todas y cada una de estas formaciones tiene su magia, su particularidad y por supuesto, nos dio la excusa perfecta para disfrutar de cada segundo a nuestro estilo, bien “pavotemente” feliz. 


Es curioso como estar en lugares como estos hace que renazca la capacidad de sorpresa y la percepción de la vida tome una perspectiva interesantemente ingenua liberándonos de prejuicios y preconceptos. ¡Qué sensación tan espectacular!




Además de los circuitos turísticos, el parque cuenta con un centro de interpretación que pertenece a la Universidad de San Juan; allí se pueden observar distintos restos fósiles que se hallaron en el lugar teniendo como protagonista al Herrerasaurus Ischigualestensis, considerado el dinosaurio más primitivo del mundo. 





jueves, 10 de abril de 2014

PN Talampaya, La Rioja.



Ya habían pasado dos años desde que nos conocimos, por Agosto de 2010, y con Chechi, Vale y Max planeamos nuestro segundo viaje juntos como festejo de tan hermosa amistad; el  destino “La Ruta de los Dinosaurios” recorrido que comprende las provincias de La Rioja, Catamarca y algo de San Juan. Los protagonistas absolutos del recorrido eran el PN Talampaya y el Valle de la Luna.


Fue así como volvimos a saborear la majestuosidad de la mítica ruta 40, la más extensa de nuestro país, donde en La Rioja transita por algunos de los lugares más pintorescos de su trazado. Pasando por Villa Unión, La Cuesta de Miranda en Chilecito, los pueblos de Famatina y San Blas de los Sauces, entre otros, es casi natural hipnotizaste con el paisaje sorprendente. Las curvas del camino que bailando con el río serpenteando en el bajo, entre angostas y profundas quebradas rocosas, son la invitación irrevocable para infinidad de águilas y cóndores, como también, para esta humilde servidora.





El Parque Nacional Talampaya, creado en 1997, cubre una superficie de 215.000 has., y fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad junto con el Parque Provincial Ischigualasto por la Unesco en el año 2000.

Su paisaje de gran belleza, es el resultado de movimientos tectónicos, a los que durante milenios se han sumado la erosión del agua y el viento en un clima desértico, con grandes amplitudes térmicas.




El parque cuenta con rocas que documentan la evolución del planeta por más de cuarenta y cinco millones de años, siendo por ejemplo testigo hace más de 250 millones de años de la división del supercontinente Pangea y es uno de los yacimientos fósiles más ricos del país.

En su recorrido, siempre con guía autorizado, se pueden observar curiosas formaciones rocosas como Los Reyes Magos, el Tablero de Ajedrez, La Catedral y El Fraile, entre otras, en el área conocida como “Ciudad Perdida”, que como caprichos de la naturaleza se imponen estoicas teñidas de un rojizo intenso que paraliza.


Lo mejor es que el viaje no terminaba allí, porque a muy pocos kilómetros se encontraba el Parque Provincial Ischigualasto, por lo que ávidos de más aventuras nos dirigimos a caminar por “La Luna”, pero esa es otra historia; por lo que la dejamos para el próximo capítulo.

lunes, 31 de marzo de 2014

PP Aconcagua, Mendoza.


 
Llegamos a Mendoza Capital ya de noche, sin hospedaje reservado y con la oficina de turismo ya cerrada, dimos algunas vueltas por el centro buscando lugar para dormir. El hostel no era de lo más lindo, pero en plena Fiesta de la Vendimia, no había casi plazas disponibles por lo que tuvimos suerte de hallar algún lugar.

Como buenos escapistas de ciudad que somos, a la mañana temprano huimos de la urbe, y partimos hacia la Reserva Natural Villavicencio para llegar a Uspallata, a través del Camino de los Caracoles, nombre que le queda excelente considerando que en su recorrido se atraviesan 270 curvas (el mito dice que son 365 curvas) por más de 17km de camino de cornisa y desde lo alto en algunos miradores claramente podes observar el serpenteado dibujo de la ruta de ripio sobre las laderas de las montañas.

 
Ni bien buscamos lugar para pasar la noche, partimos desde Uspallata para hacer el camino de Alta Montaña y así conocer el famoso Cristo Redentor, Puente del Inca, y el Cerro Aconcagua.
Si bien es un parque provincial, a mi entender, el Aconcagua debería ser un parque nacional sin lugar a dudas, no solo porque es un área protegida que contiene al segundo pico más alto del mundo con sus 6962msnm, después del Himalaya; sino porque Mendoza en sí, es una de las provincias más bonitas y completas que hemos conocido, y es increíble que con tanta belleza perfectamente diseñada por la naturaleza no cuente con un PN oficial.

En quichua Aconcagua significa centinela de piedra, y al contemplar el lugar desde algún punto panorámico entendes el significado; esa montaña está ahí alerta, custodiando estoica el paisaje de cordilleras inmensas, con largos y profundos valles que contienen grandes espacios abiertos y vistas infinitas que se pierden a la distancia. Es un lugar de una belleza y riqueza esplendidas y si estas por la zona no podes cometer el pecado de no pasar a conocer.

 
De oeste a este y norte a sur experimentamos mágicamente toda la provincia. No solo experimentamos sus exquisitos vinos en alguna que otra bodega (recomiendo no perderse de conocer Bodega Roca en San Rafael) sino que fuimos admiradores privilegiados de lugares que hasta hoy quedaron grabadas en la memoria y en el alma. Potrerillos y su lago turquesa. Tupungato y Tunuyan con sus lomadas repletas de cultivos, rutas disfrazadas con extensas alamedas y su Manzano Histórico y sobre todo con su inconfundible aroma frutal, que como compañero fiel está presente en cada respiración por el Valle de Uco.

La mágica Malargüe, con su diversidad de experiencias y riquezas naturales. La grandeza de la Reserva de la Payunia un lugar único en el mundo por poseer una de las zonas con mayor concentración de volcanes del planeta y con sus magníficos colores rojizos, verdes, amarillos y negros dan al paisaje una belleza singular. El silencio profundo y absoluta oscuridad que experimentas dentro de la Caverna de Las Brujas, una de las más grandes del país con sus 5.000 metros de galerías esculpidas por aguas subterráneas hace millones de años con estalactitas y estalagmitas por doquier. La tranquilidad de una caminata por Los Castillos de Pincheira o el escenario perfecto como salido de cuento de Valle Hermoso, pasando Las Leñas. La intensidad de sus noches estrellas, consecuencia de tener uno de los cielos más puros de américa. Son algunas de las cosas por las que Malargüe es una de las ciudades más atractivas de la provincia y a mí parecer una de las más bellas.   
Por último, la atractiva ciudad de San Rafael con su imponente Cañón del Atuel, la adrenalina de sus deportes náuticos en el rio Nihuil, la magia del canopy sobre el inolvidable lago verde esmeralda de Valle Grande, la diversión del arbolismo en el parque de Euca y la armonía de tomarse unos mates a la veda del rio con su enérgico sonido de fondo. Si vas a conocer San Rafael te sugiero que te hospedes en Valle Grande a orillas del Nihuil, es realmente un lugar maravilloso para disfrutar de la naturaleza y relajarse a lo grande.

 
Conclusión, Mendoza es uno de esos destinos que no tiene desperdicio, cada rincón conserva ese “no sé qué” que hace que te animes a disfrutar ciento por ciento de la vida, sin recaudos, sin medias tintas. Al menos eso me pasó a mí y tal vez por eso es que lo recuerdo como uno de los mejores viajes de mi vida. Confieso sin vergüenza: en este viaje saboree lo que es la libertad.