miércoles, 8 de julio de 2015

Parque Nacional Baritu, Salta







Existen lugares que maravillan por su grandeza, otros que conmueven por su belleza y existen algunos que por una misteriosa razón te atrapan y se transforman en una peculiar travesía. El parque nacional Baritu es uno de estos lugares donde sus densas yungas sepultadas entre las nubes se combina con lo indómito, puro y virgen que brinda el aislamiento convierto a este paraíso natural en una joya anónima de la Argentina.

Ubicado al noroeste de la provincia de Salta, en la frontera con Bolivia, este parque tiene la particularidad de tener su acceso a través de territorio boliviano. Para llegar hasta allí, partiendo desde San Ramón de la Nueva Oran por la RN 50 se llega al puesto fronterizo de Aguas Blancas; tras los trámites migratorios y aduaneros, se sigue por un sinuoso y pintoresco tramo de la ruta Panamericana hasta La Momora, donde un puente sobre el rio Bermejo permite reingresar a la Argentina y llegar a la localidad de Los Toldos, donde se encuentra la oficina de Parques Nacionales.



Los Toldos es un poblado pequeño, de apenas 800 habitantes aproximadamente, donde aún se conservan la pureza, calidez y amabilidad en el trato; los vecinos no solo se conocen sino que cooperan entre sí en el día a día. Parecían ser de ese tipo de personas que mantienen las cosas simples, sus necesidades muy concretas y reales; o al menos eso pensé yo extrapolando a cómo vivimos en las grandes urbes en donde, por lo general, nos aferrarnos a necesidades que en realidad no son propias y que al conquistarlas no terminan de satisfacernos jamás. Más allá de mi momento de reflexión filosófica, a nivel turístico es importante saber que aquí hay cabañas, hospedajes y proveedurías; aunque no hay estación de servicio por lo que es importante recargar combustible antes de cruzar la frontera.



La aventura continua puesto que desde Los Toldos hasta la puerta de entrada al parque hay unos 27km de camino de tierra que dependiendo las lluvias puede tornarse intransitable. Es por esto que la época recomendada para visitar este parque es de Junio a Noviembre. En nuestro caso fuimos con vehículo 4x4 y en varias oportunidades quedamos atascados en algunas huellas que con un poco de paciencia e ingenio pudimos superar.
Pero no desesperen, todas estas peripecias tienen sus recompensas cuando se llega un tramo de terreno alto y despejado de vegetación, en donde se atraviesan espesas nubes y tras algunos segundos de no ver nada, al final como una obra de teatro, se abre el telón y se visualiza una bastedad inimaginable de selvas, en distintas alturas, todas exuberantes de vegetación en diversas tonalidades de verdes; realmente es una secuencia maravillosa.
El Parque se encuentra limitado por cordones montañosos de más de 2.000 msnm como el Cerro de las Pavas y el Cerro Negro.  De los numerosos cursos de agua que lo surcan se destacan el río Lipeo, en el norte, y los ríos Porongal y Pescado que desaguan en el río Bermejo. Aquí se resguardan las selvas de montaña, destacándose la presencia de un helecho arborescente y la maroma, que puede germinar sobre otro árbol, viviendo epífito sus primeros años de vida mientras emite raíces hacia el suelo. Una vez afirmada en la tierra, la maroma crece velozmente rodeando con su tronco al árbol que le da sustento, llegando con frecuencia a matarlo. Los cedros salteños de valiosísima madera, alcanzan aquí tamaños imponentes.
La fauna es muy variada y aparecen especies como el mono caí, el lobito de río, el ocelote o gato onza, el tapir, el yaguareté, el puma, el hurón, el pecarí labiado, el mayuato u osito lavador, la corzuela, el tapir, en las márgenes de cursos de agua el carpincho y muchos otros. Respecto de las aves se destacan el cóndor y el jote de cabeza colorada y el de cabeza negra. También son característicos el tucán grande, variedad de colibríes, loros y la urraca.


Dentro del parque no hay demasiada infraestructura, solo un camping agreste para los más aventureros. Cuenta con varios senderos para recorrerlo:



- El Lipeo- Abra de Minas-Baritu: Parte desde la comunidad de El Lipeo a 1140msnm por el camino vehicular, pasa por “el cedral” y el punto panorámico “Abra de Minas”, el sitio más alto del recorrido a 1770msnm. Luego continuando se llega a la comunidad de baritu a 1600msnm. Dificultad: Alta, Duración: 10hs
- El Cedral de Abra de Minas: Recorrido de 8km hasta el ingreso. El sendero de 200mts recorre un sector con árboles de imponente envergadura. Dificultad: Alta, Duración: 6hs
- El Lipeo- Las Termas del Cayotal: Se realiza a pie siguiendo na senda que bordea el rio Lipeo, pasa por el desvío a “la Junta” y a partir de allí atraviesa el límite del parque; luego de 20 min se accede a las aguas termales. Dificultad: Media. Duración: 4hs.
- El Lipeo-Las Juntas: Caminata que bordea el rio Lipeo y llega hasta la unión de los ríos San José y Cayotal. Recomendada para la observación de aves. Dificultad: Baja. Duración: 2hs.
- Sendero cultural El Molejón: Comienza a 100 mts. de la oficina de parques y permite acceder a un molino de piedra, utilizado antiguamente por la comunidad para la molienda de maíz. Dificultad: Baja. Duración: 1,30hs.

Baritu con su naturaleza exuberante y sus horizontes perdidos en la densidad de la bruma es una de esas bellezas difícil de olvidar, porque no pretenden ser mas de lo que son y sin embargo nos dejan esa sensación de que si tuviéramos algo mas de tiempo en ella podríamos descubrir mucho mas.




                                                      






miércoles, 27 de mayo de 2015

PN Campo de los Alisos, Tucumán.


Campo de los Alisos es uno de esos lugares perdidos entre gigantes de piedra y corrientes de agua que de alguna forma intangible te trasmiten a través de la brisa una paz de otros tiempos, donde la simpleza de las formas y la pureza de los sonidos de la naturaleza barren con toda la basura mental que llevamos a cuestas.

Ubicado al oeste de la localidad de Alpachiri en la provincia de Tucumán, este parque nacional yace sobre la ladera oriental de los Cerros Nevados del Aconquija y los ríos Las Pavas y Jaya gestando así una cuna excepcional para una vegetación abundante típica de yungas. La ciudad más importante cercana al área es Concepción, a unos 30 kilómetros, donde hay servicios de todo tipo para el visitante.

En esta atmosfera húmeda, salvaje y aparentemente anárquica hay escondida una frescura sin igual, esa que solo te genera un instante de alegría, y que es enmarcada por cada paso que das en sus senderos donde los suelos se disfrazan de flores móviles gracias a las mariposas multicolores que flotan por doquier.
Si bien la flora selvática es prodiga en diversas especies de árboles, la joya de ese sitio es el Aliso del Cerro que mayoritariamente crece entre los 1500 y 2000msnm donde forma asociaciones casi puras. Esta especie es considerada muy útil para fijar los suelos degradados debido a su rápido crecimiento y su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico.
La fauna del lugar está representada por el guanaco y el puma. También coexisten tarucas, ocelotes, gatos monteses y ositos lavadores. Entre las aves se destacan la monterita serrana, la quiula puneña y algunos ejemplares de cóndores. Durante los meses de noviembre a marzo pueden encontrarse al loro alisero, una especie endémica de la yunga del noroeste argentino y sur de Bolivia que nidifica solo en el bosque montano en el verano y durante el invierno forma bandadas que se dirigen a las zonas más bajas para alimentarse con los frutos de horco cebil y otras plantas.




Dentro del parque se encuentran algunas áreas de acampe con fogones y mesas. El Parque no cuenta con demasiada infraestructura para el visitante. Ésta sólo se limita a cartelería y a senderos peatonales o para circular a caballo. Exceptuando el camino de ingreso que penetra unos 7 kilómetros dentro del Parque no hay caminos vehiculares. La práctica del treckking, las cabalgatas, la observación de aves y la caza fotográfica son las alternativas básicas que ofrece esta área protegida. Lógicamente siempre las posibilidades de disfrute son mayores cuando concurre una persona con afición por las plantas y algunos conocimientos de la flora del lugar, dado que desde ese punto de vista la oferta de “Los Alisos” es inmejorable.

Hay tres circuitos organizados, pero es condición previa a cualquier recorrido dar aviso al guarda parques para ser registrados. Los recorridos son:
- La Mesada es un lugar sumamente pintoresco ubicado a 1.680 m.s.n.m. donde se recorre el bosque montano, previo a lo cual se atravesó también la zona denominada selva montana donde la diversidad biológica es sorprendente. Se demora entre 5 y 6 horas en efectuar este ascenso desde la entrada al Parque. Para hacer este paseo con la tranquilidad que se merece y programarlo con anticipación y combinación con el baqueano, se aconseja disponer de al menos tres días.
- La Cascada. En este caso se trata de llegar al lugar de este nombre ubicado a 2.700 m.s.n.m. donde amén de transitar previamente, como en el primer caso, por los ambientes denominados selva montana y pradera montana, comienza a bosquejarse lo que sería el pastizal altoandino, donde desde el punto vista paisajístico puede considerarse uno de los panoramas más hermosos del área. Desde la entrada al Parque este circuito requiere de dos días de recorrido y desde La Mesada se puede acceder con unas 7 horas de caminata.
- Las ruinas arqueológicas de Ciudacita o Pueblo Viejo se tratan de una construcción incaica – que cuenta con varias centurias de antigüedad - que según algunos expertos, podría ser un sitio de observaciones astronómicas considerado muy valioso por los arqueólogos, con dos sectores bien diferenciados que están unidos por un camino de piedra. Situado a 4.400 m.s.n.m, está rodeado de un paisaje de extrema belleza donde ya se aprecian los rigores del clima de altura, pudiendo caer nevadas en gran parte del año. Este circuito requiere necesariamente de un estado físico bueno y de cierto entrenamiento en el ascenso de montañas, no por las dificultades del terreno sino por el cansancio que, sumado a la falta de oxígeno por la altura, pueden malograr la experiencia si no se reúnen los requisitos mencionados. La duración de esta escalada requiere de 4 días de marcha sólo para la ida y tres para el descenso. Como todos los ascensos mencionados, La Ciudacita, requiere de la compañía de guía.
Existe otro lugar donde hay restos de la civilización Tawantisuyu (Imperio Inca) a 5.000 m.s.n.m. y se trata de un santuario considerado único por sus características, pero no se ofrece en forma habitual como posible circuito recreativo.

Recorriendo el camino principal del Parque se pueden apreciar algunas construcciones que fueron antiguos puestos de la ex estancia que ocupaba el lugar, confeccionadas con piedras y madera del lugar, con una antigüedad cercana a los 100 años.
Campo de los Alisos podría asemejarse a un gran amigo, al principio solo hay "intenciones" de relacionarse; pero solo con algo de tiempo para conocerse se logra forjar ese vínculo de verdadera camaradería. Si queres realmente conocer este maravilloso lugar hay que dedicarle algo de tiempo a recorrer sus senderos, puesto que como todo en la vida, es solo aquello con lo que nos relacionamos en “intimidad” lo que nos deja una huella permanente. A primera vista todo parece ser solo una exuberante vegetación verde intensa, pero con algo de despojo algo ocurre por esos caminos que te conecta con esa parte pacifica e inmensa que hay dentro de todos nosotros.


Ese no fue mi caso en mi recorrido por este PN, estuvimos allí solo algunas horas y después seguimos rumbo por nuestro extenso recorrido  por el noroeste Argentino hasta llegar a Uyuni en Bolivia, pero eso si... en todo el recorrido solo hubo una premisa que nos mantuvo cautivos esos maravillosos días, que no necesitamos de mucho para sentir alegría solo dejarnos llevar por lo que suceda a cada instante sin esperar nada en particular.






jueves, 9 de abril de 2015

PN Calilegua, Jujuy.


Llegar a donde queremos no siempre resulta sencillo, es probable que necesitemos experimentar distintos caminos para llegar a destino, y hasta incluso que dejemos de insistir en realizar nuestros planes tal cual los diseñamos. Con los años descubrí que si interiormente dejamos de resistir a lo que es y nos entregamos como en un “verdadero salto de fe” a lo que llega, entonces sí, las cosas ocurren. Así fue como a los ocho años aprendí a andar en bicicleta, y así es como, poco a poco, se va materializando el sueño de conocer todos los parques nacionales de mi país.



Jujuy es indudablemente una de las provincias argentinas más reconocidas mundialmente, teniendo como icono inexorable la imponente Quebrada de Humahuaca, declarada en el año 2003 Patrimonio de la Humanidad. Admirar el Cerro de los Siete Colores desde una de las callecitas de la encantadora Purmamarca, sentir la brisa en la cara mientras recorres la serpenteante Cuesta del Lipan o refrescarse al reparo del penetrante sol dentro de alguna de las chozas del Pucara de Tilcara son algunas de las joyas que te regala esta provincia. Pero más allá de la Puna existe una Jujuy distinta, una más húmeda y salvaje, perdida entre las yungas, es aquí donde se esconde la magia del PN Calilegua.

El parque nacional Calilegua se encuentra al sudeste de la provincia de Jujuy, en el departamento de Ledesma, a tan solo 120Km de la capital provincial. Con más de 76300 hectáreas es el área protegida más grande del país dedicada a la conservación de selvas tropicales de montañas. El acceso al mismo es gratuito, aunque debido a su clima subtropical de intensas lluvias, se recomienda la visita al parque durante los meses de Abril y Noviembre solamente.

A través del recorrido de la ruta provincial N°83, que lo atraviesa, podemos admirar tres ambientes bien diferenciados: la selva pedemontana, la selva montana y el bosque montano; con sus particularidades de vegetación y fauna, van asombrándonos a medida que ascendemos a través del camino.   La selva de transición es muy escasa y posee, en sus partes inferiores, algunos elementos chaqueños. Aquí podemos encontrar yaguaretés, ocelotes, tapires, lobitos de rio y murciélagos. La selva montaña trepa hasta los 1.800 metros de altura, encontrándose, por encima de ella, el bosque montano con alisos y pinos del cerro y finalmente los pastizales de altura. En los pastizales de altura habita la taruca o huemul del norte, un ciervo de coloración grisácea.

La avifauna está representada por cerca de 400 especies, lo que convierten al lugar en uno de los centros más importantes del país para el avistaje de fauna; teniendo entre las especies más destacas el tucán grande, la pava de monte alisera, el jote real, el batará gigante, el burgo, y varias especies de picaflores y pájaros carpinteros. Realmente es asombroso lo que se experimenta aquí, en medio de la soledad y tranquilidad que se desprende de la selva escondiéndose entre las nubes, el mirar hacia las altas copas de los árboles y descubrir una gran bandada de majestuosos tucanes, con sus picos anaranjado intenso y los particulares sonidos que emiten mientras se comunican entre sí, es un momento de disfrute puro que te inunda inevitablemente.

Además del avistaje de flora y fauna, el parque cuenta  con un área de recreación, Mesada de las Colmenas, donde puede obtenerse una excepcional vista panorámica de las Serranías de Calilegua; el camping agreste de Aguas Negras con vistas al río San Lorenzo y varios senderos para la práctica de trekking, todos nacen sobre la ruta 83.

    Sendero Intercultural Guaraní: En este recorrido por la selva pedemontana se puede apreciar la simbología y espiritualidad del pueblo Guaraní. Duración: 1hs. Dificultad: media.
          La Herradura: Cercano a la seccional de Aguas Negras, en este corto y sencillo recorrido se pueden observar bromelias, lianas y diversos árboles.

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  La Lagunita: Recorrido por el arroyo de Aguas Negras donde se pueden observar huellas de animales y aves acuáticas como el maca común. Duración: 2hs. Dificultad: media.
  Tapir: Habilitado para realizarlo en bicicletas todo terreno, en este sendero que atraviesa la transición entre selva pedemontana y montana es ideal para la observación de aves. Duración: a pie 3hs/ en bicicleta 1.30hs. Dificultad: media.
        El Pedemontano: Nace frente al Mirador, ideal para la observación de aves y especies arbóreas. Duración: 1hs. Dificultad: baja.
         Bosques del Cielo: a pocos metros del Monolito, este corto recorrido es una muestra representativa del Bosque Montano donde Pinos del Cerro, Nogales, Alisos entre otros, se envuelven frecuentemente con nubes mientras las numerosas aves que pueblan el bosque hacen oír su canto. Duración: 10min. Dificultad: baja
       Además existen 3 senderos más (Tataupa, La Junta y El Negrito) que por su alta dificultad y tiempo se recomiendan hacer con guías habilitados.


Como mencione anteriormente, muchas veces necesitamos transitar diversos caminos para llegar a un objetivo; en este caso necesite una segunda visita a Jujuy, después de muchos años, para conocer el PN Calilegua; pero eso fue bueno, mirándolo en perspectiva, puesto que me dio la oportunidad de reconocer la diversidad de paisajes, matices, culturas y riquezas que envuelve a esta región con una mayor apertura. Y es que solo con el tiempo y la experiencia pude desarrollar la apertura necesaria para comprender que la naturaleza siempre es generosa y nos regala tesoros incalculables que podemos apreciar si mantenemos nuestro espíritu despierto y la mente en calma.



miércoles, 18 de marzo de 2015

PN El Leoncito, San Juan.


Quien no ha alguna vez levantado la vista hacia el cielo, en alguna noche estrellada, como buscando alguna salida a su propio laberinto de interrogantes. Contemplar una luna gigante y lejana o miles de estrellas brillantes no sé porque pero siempre me calma; hay una misteriosa belleza en esos puntos estáticos que se abren paso en medio de la oscuridad que de alguna forma me reconforta.
Tuve la suerte de haber visto muchos cielos estrellados viajando por Argentina; el alejarse de la contaminación lumínica de la ciudad siempre te da recompensas en este aspecto; pero sin lugar a dudas uno de los cielos más hermosos y deslumbrantes que vi se encuentra sobre el Parque Nacional El Leoncito en la provincia de San Juan.

Ubicado en el departamento Calingasta en el extremo suroeste de la provincia, a 34 km de la localidad de Barreal; este increíble lugar, muestra representativa de ambientes tales como el Monte, la Puna y los Altos Andes y con sus casi trescientas noches despejadas por año, brinda condiciones ideales para la observación. Por tal motivo aquí se emplazan dos centros astronómicos de gran importancia a nivel mundial: El Leoncito (CASLEO) y el Observatorio Astronómico Doctor Carlos U. Cesco. Ambos complejos se encuentran abiertos al público mediante visitas guiadas diurnas para conocer las instalaciones y equipamientos y además ofrecen la alternativa de alojamiento para la observación nocturna. Es recomendable contactarse previamente puesto que esta última opción solo se hace mediante reserva y es de cupos reducidos.



Toda la experiencia es un deleite para los sentidos. Al llegar por la tarde fuimos recibidos por el guía quien nos dio un recorrido, de unos 40 minutos aproximadamente, por las instalaciones conociendo la historia del observatorio, como se trabaja y que tipo de investigaciones se llevan a cabo además de observar uno de los telescopios más grandes con los que cuentan, el Jorge Sahade. Luego disfrutamos de un tiempo libre corto en el que hicimos una pequeña caminata por las inmediaciones del centro mientras que la puesta de sol cómplice nos seguía los pasos y un zorro nos observaba atentamente. A primera hora de la noche, cuando la temperatura comienza a bajar, tomamos una reconfortante cena que incluye sopa caliente y comida que tiene de fondo ese sabor inconfundible a casero. Pasada la cena llego la “frutilla del postre” de la experiencia, agarramos nuestros abrigos y nos aventuramos hacia la intemperie donde a través de un telescopio de 35cm de diámetro y con la ayuda del guía observamos diversos objetos celestes tales como planetas, la luna, estrellas dobles, galaxias y cúmulos estelares entre otros. Si bien poder apreciar el color de las estrellas con sus diversos tonos e intensidades de rojizos, anaranjados o amarillos, descubrir la brillante presencia de Júpiter, observar con nitidez la Cruz del Sur o reconocer la constelación de Orión alzando su arco al vacío me pareció asombroso hubo dos cosas que me impactaron de sobremanera. La primera fue admirar sin necesidad de telescopio ni ningún otro artefacto, solo con mi vista, el brazo de la galaxia, que como un fantasma etéreo de un blanco nuboso envolvía una franja nítida y visible repleta de estrellas que brillaban con diversa intensidad, fue una imagen espectacular y lo más extraordinario era la sensación de saber que entre ese cielo majestuoso e inimaginablemente lejano y yo no había nada en el medio, lo tenía ahí en vivo para mí y se dejaba admirar sin tapujos. La segunda fue la percepción del movimiento de la tierra bajo mis pies, puesto que a medida que transcurría el tiempo por la rotación de la tierra los astros iban desplazándose lentamente, confundiendo por momentos mi orientación.


El parque además cuenta con algunos senderos para realizar caminatas y conocer otros aspectos del lugar y deleitarse con el espectacular panorama de fondo, los picos nevados de la cordillera de los Andes, con el imponente Cerro Mercedario, de 6.770 msnm; el segundo pico más alto de Argentina:
-Cascada "El Rincón", salto de las aguas del arroyo El Leoncito, puede hacerse a pie o por un camino vehicular.
-Sendero "Paisajes de Agua", caminata de 2000 mts, de baja dificultad, con cartelería informativa sobre la importancia del agua para la vida en la región.
-Trekking Cerro El Leoncito, de dificultad media, duración aproximada cuatro horas. Es una interesante caminata internándose en el medio de los cerros para desconectarse de todo y contemplar solo la majestuosidad de la naturaleza. Al llegar a la cima tenes una imponente postal de la cordillera de los andes que se asoma a lo lejos.


Si bien San Juan es una provincia dedicada a la minería por sobre el turismo en su territorio conserva lugares no tan reconocidos pero de una extremada belleza y opciones muy interesantes para vivir nuevas experiencias.

Circuito Valle de Calingasta.

Además del PN El Leoncito, en el Valle de Calingasta se encuentra la localidad de Barreal, en donde se despliega uno de los territorios más extraños de la tierra: La Pampa del Leoncito. Una peculiar planicie de catorce kilómetros de largo por cinco de ancho donde hace millones de años se secó un enorme lago. Hoy, una superficie de color blanco radiante da la sensación de estar caminando por un paisaje lunar. Para los entendidos del tema, además de ser un hermoso paisaje Barreal es quizás la mejor pista de carrovelismo del mundo, puesto que los vientos pueden alcanzar alrededor de 80km/h. Este es un deporte fascinante que obtiene la velocidad del viento a través de un parapente de mano cuya manipulación permite tirar un carro. Basta con mirar una foto para entenderlo.
Además del Cerro Alcázar, los Cerros Pintados, Los Morrillos y otros lugares muy interesantes para explorar, en este valle, también se levanta como icono el Paseo de los Enamorados, si bien a primera vista parece ser una calle de pueblo cualquiera rodeada de hermosas arboledas y un cupido tallado en piedra, aquí todos los 14 de Febrero cobra vida la “Fiesta de los Enamorados” en donde no solo se hace honor al popular San Valentín sino que toman vida las antiguas leyendas locales como la del  cacique Huazihul, protagonista de un amor prohibido con la española Pilar de Ulloa, que terminó cuando ambos se arrojaron desde las alturas cordilleranas para escapar de la persecución de los soldados españoles. Esta calle como todo el Valle de Barreal entero esconde un amplio abanico de sensaciones, colores y experiencias que ansían ser descubiertas.


Circuito Valle de Iglesia

Para los amantes de la aventura y los deportes náuticos, en el departamento de Iglesia, cercano a la localidad de Rodeo, se encuentra el Embalse Cuesta del Viento.  Este dique es la obra hidroeléctrica más importante de la región que como brotado en medio de las montañas, exhibe su cristalino espejo de agua turquesa enmarcado por un deslumbrante panorama cordillerano. Sus cualidades naturales de fuertes vientos y escasas lluvias permiten catalogarlo como uno de los mejores sitios que existen en el mundo para la práctica del windsurf. Siendo este lugar sede de campeonatos internacionales que convocan a turistas de distintos países. También la zona colindante ofrece la práctica de bicicleta de montaña. Además de ofrecer el escenario ideal para la aventura, el dique brinda distintas opciones para el descanso en los paradores y clubes de sus playas.


En la localidad de Pismanta pueden visitarse las termas naturales cuyas propiedades curativas son altamente recomendadas para quienes sufren reumatismo, alergias, artrosis y diferentes afecciones relacionadas con el sistema termo-regulador. Las aguas se encuentran a 2010 metros sobre el nivel del mar y su temperatura oscila entre los 38º y los 45º C.  También puede visitarse la Capilla de Achango, declarada Monumento Histórico Nacional, fue construida por los jesuitas en el siglo XVIII; en su interior aún conserva una antigua imagen de la Virgen María, que fue traída desde Cuzco, vía Chile. Esta figura posee cabello natural, una corona de plata y el cuerpo cubierto por una túnica.
En Iglesia se encuentra Agua Negra, zona donde se halla el paso internacional que conecta a San Juan con la República de Chile. Para llegar al límite entre los países, es necesario tomar la Ruta Nacional Nº 150. Esta vía conduce desde las localidades iglesianas de Rodeo, Jáchal y Las Flores a las chilenas de La Serena y Coquimbo. Las Flores es el último poblado que se encuentra antes de emprender viaje hacia el país trasandino. Agua Negra es una zona de espectacular belleza. El paisaje deslumbra con la fauna cordillerana, los altos picos y los llamativos penitentes, extrañas formaciones de hielo que se producen en muy pocos lugares del mundo.
Por último, y como dato no menor, para una amante de los parques nacionales como yo, en esta región se encuentra el PN San Guillermo, lugar de mayor concentración de camélidos de la República Argentina. El ingreso a este parque solo se realiza con guía autorizado en vehículos 4x4 y lamentablemente en su momento era demasiado costoso para nuestro presupuesto así que es uno de los parques que aún tenemos pendientes... así que seguramente algún día volveremos a San Juan.

Circuito Sol

En el corazón del Valle de Tulúm se levanta ciudad de San Juan, capital de la provincia, que se brinda al turista ofreciendo los productos de su tierra y la calidez de su gente. En las afueras, la mirada se solaza entre montañas, viñedos y cultivos. En los alrededores de esta ciudad podemos recorrer el circuito que traspasa el Jardín de los Poetas, bordea el autódromo El Zonda “Eduardo Copello”, centro deportivo donde se realizan importantes competencias automovilísticas, reconocido como uno de los circuitos más difíciles y pintorescos de Argentina. Y tras una visita a la Gran Cava, una champañera montada al interior de una cueva natural de roca viva podemos llegar al Embalse Dique de Ullum.
Además partiendo de esta zona se puede realizar la Ruta del Vino, donde se puede observar y conocer el funcionamiento de la actividad vitivinícola de la región visitando diversas bodegas y degustando exquisitos vinos.

Circuito Valle Lunar
Sin lugar a dudas la vedette de este circuito es el Parque Provincial Ichigualasto, o popularmente reconocido Valle de La Luna del cual ya hablamos en publicaciones anteriores.

Resumiendo, San Juan es una de esas provincias que brindan una infinidad de sensaciones y experiencias distintas, tan ricas y sutiles, que explorarla se vuelve una aventura inexorable que vale la pena ser vivida.





jueves, 19 de febrero de 2015

PH Península de Valdés, Chubut.

Nunca deja de sorprenderme como la naturaleza humana puede llegar a ser tan errática e incomprensible  y al mismo tiempo contener tanta sabiduría; será que inexorablemente todo absolutamente nace, muere y se transforma, inclusive nuestros propios pensamientos, en busca de una irrevocable evolución. Sí, es un pensamiento bastante complejo para un simple blog de viajes; lo se querido lector, pero es que la naturaleza todo el tiempo te expone a escenas, imágenes y sensaciones que te invitan a divagar y cuestionar las leyes de lo convencionalmente establecido. Es así es como llegamos al atrapante “espectáculo” de la supervivencia, donde el cazador y la presa, fieles a su instinto, me mantuvieron a mí y a centenares de personas de todo el mundo absortos durante más de dos horas en las costas de Península de Valdés.

Ubicada al nordeste de la provincia de Chubut, cerca de la ciudad de Puerto Madryn, esta región de forma casi triangular, se conecta con el continente a través del istmo Carlos Ameghino. Ya el simple hecho de recorrer este trayecto es algo extraordinario, puesto que tanto a la derecha como a la izquierda lo único que ves es como el mar azul acecha la tierra con el ímpetu incansable de dos mitades que solo ansían tocarse una vez más. Este camino de 25km, con suelo árido, y rodeado por los Golfos Nuevo y San José, finalmente desemboca en las salinas más profundas de Sudamérica dando lugar a uno de los escenarios de mayor riqueza marina del mundo.

La Península de Valdés, fue nombrada Patrimonio Natural de la Humanidad en 1999 por la Unesco. La fauna marina, abundante y variada, es uno de los principales atractivos de la zona. Elegida por la ballena franca austral para su reproducción y alumbramiento, todos los años, de junio a diciembre, pueden observarse a estos increíbles gigantes; las orcas llegan frecuentemente entre febrero y mayo a las playas, y los delfines y toninas se pueden admirar en cualquier estación. A lo largo de los 200Km de costa, se hallan alrededor de 40000 elefantes marinos, constituyendo así la única colonia de este tipo en la que se puede acceder por tierra sin considerar la Antártida; lobos marinos con sus harenes, y pingüinos de Magallanes, los cuales placidos y tranquilos conviven entre sí.  Si bien suelen están en manada, no es raro observar como algún pingüino perdido pasea entre los lobos sin ninguna preocupación.

Entre las aves, aparte de los pingüinos, se destacan las gaviotas, caranchos, chimangos, cormoranes y anátidos. Que pueden verse a lo largo de toda la costa, pero especialmente en La Isla de Pájaros. Por ultimo como compañeros inquebrantables de toda la travesía, a lo largo del recorrido, adaptados al ambiente estepario se pueden observar maras, guanacos, zorros grises, choiques patagónicos, zorrinos, y armadillos.


En la puerta de acceso a la Reserva Integral de la Península Valdés, hay que parar para abonar una entrada. Allí se encuentra el Centro de Interpretación F. Ameghino y el Museo Regional Fuerte San José, ideal para informarse a fondo sobre los lugares a visitar y su geografía, flora, fauna e historia.
En el recorrido de 75Km por la península se puede visitar Puerto Pirámide, donde es posible realizar varias actividades de aventura y avistaje de fauna embarcados (ballenas de Junio a Diciembre y lobos marinos en verano). 
Punta Delgada, en el extremo sur, donde se puede observar un apostadero de elefantes marinos. Caleta Valdés, donde desde miradores escalonados ubicados en el acantilado puede disfrutarse del avistaje de elefantes marinos y de un sendero de interpretación que llega a la boca de la caleta. Solo a 2Km de este lugar se pueden apreciar, de septiembre a marzo, una colonia de pingüinos Magallanes. 
Por último, Punta Norte, donde no solo se pueden observar lobos y elefantes marinos, sino que también, si es que la marea alta acompaña entre los meses de octubre a abril, pueden avistarse orcas que aprovechan las características de la playa para realizar los varamientos intencionales y alimentarse de la crías de lobos y elefantes marinos.


Ese día tuvimos la suerte de llegar en el momento adecuado, era un poco más de media mañana, cuando el guarda parque nos informa que si íbamos directamente hacia Punta Norte llegaríamos al mediodía, donde por cómo estaba la marea seguro veríamos orcas. Fuimos hacia allí directamente, y al llegar la costa estaba repleta de turistas y fotógrafos encandilados con tan emocionante paisaje. 



Nos abrimos espacio entre la muchedumbre, recuerdo luchar internamente entre disfrutar aquella maravilla y sacar las mejores fotos, todo esto rodeada de impresionantes y grandes teleobjetivos. De repente cualquier pensamiento se esfumo y solo podía seguir con la mirada apasionadamente la secuencia de una orca al acecho de un lobo marino que ingresaba al mar, era increíble admirar como los lobos, aun sintiendo la presencia de las orcas que los seguían de cerca, igualmente salían de las costas seguras para introducirse en el agua, como si en el fondo, a pesar de la posible muerte que los aguardara, algo dentro los impulsara a nadar. No demostraban miedo alguno, solo coqueteaban con el agua, dejando ver solo algún indicio de inquietud y aceleración, cuando detectaban que las orcas los corrían a gran velocidad. Algunos nadaban solos, otros en pequeños grupos, otros directamente se asoleaban desde la costa, pero ninguno mostraba ningún rastro de pavor. Sentía la adrenalina correr por mis venas, por un lado no dejaba de sentirme cautivada por la idea de presenciar la caza y por el otro rogaba que ningún lobo muriera. Supongo que no podemos luchar con lo inevitable, las contradicciones no son más que un reflejo de la dualidad de todas las cosas, para que exista la vida debe existir la muerte, y para que existan emociones y aprendizaje es que todo tiene su finalidad, aunque a priori no lo veamos. Después de todo, lo que experimentamos y aprendemos es lo único que podemos llevarnos de esta vida

Al terminar el día, emprendimos el viaje de regreso hacia Puerto Madryn, para descansar después de un día repleto de emociones, y como quien encuentra una perla en el mar, la ciudad nos regaló esta bella postal.