miércoles, 18 de marzo de 2015

PN El Leoncito, San Juan.


Quien no ha alguna vez levantado la vista hacia el cielo, en alguna noche estrellada, como buscando alguna salida a su propio laberinto de interrogantes. Contemplar una luna gigante y lejana o miles de estrellas brillantes no sé porque pero siempre me calma; hay una misteriosa belleza en esos puntos estáticos que se abren paso en medio de la oscuridad que de alguna forma me reconforta.
Tuve la suerte de haber visto muchos cielos estrellados viajando por Argentina; el alejarse de la contaminación lumínica de la ciudad siempre te da recompensas en este aspecto; pero sin lugar a dudas uno de los cielos más hermosos y deslumbrantes que vi se encuentra sobre el Parque Nacional El Leoncito en la provincia de San Juan.

Ubicado en el departamento Calingasta en el extremo suroeste de la provincia, a 34 km de la localidad de Barreal; este increíble lugar, muestra representativa de ambientes tales como el Monte, la Puna y los Altos Andes y con sus casi trescientas noches despejadas por año, brinda condiciones ideales para la observación. Por tal motivo aquí se emplazan dos centros astronómicos de gran importancia a nivel mundial: El Leoncito (CASLEO) y el Observatorio Astronómico Doctor Carlos U. Cesco. Ambos complejos se encuentran abiertos al público mediante visitas guiadas diurnas para conocer las instalaciones y equipamientos y además ofrecen la alternativa de alojamiento para la observación nocturna. Es recomendable contactarse previamente puesto que esta última opción solo se hace mediante reserva y es de cupos reducidos.



Toda la experiencia es un deleite para los sentidos. Al llegar por la tarde fuimos recibidos por el guía quien nos dio un recorrido, de unos 40 minutos aproximadamente, por las instalaciones conociendo la historia del observatorio, como se trabaja y que tipo de investigaciones se llevan a cabo además de observar uno de los telescopios más grandes con los que cuentan, el Jorge Sahade. Luego disfrutamos de un tiempo libre corto en el que hicimos una pequeña caminata por las inmediaciones del centro mientras que la puesta de sol cómplice nos seguía los pasos y un zorro nos observaba atentamente. A primera hora de la noche, cuando la temperatura comienza a bajar, tomamos una reconfortante cena que incluye sopa caliente y comida que tiene de fondo ese sabor inconfundible a casero. Pasada la cena llego la “frutilla del postre” de la experiencia, agarramos nuestros abrigos y nos aventuramos hacia la intemperie donde a través de un telescopio de 35cm de diámetro y con la ayuda del guía observamos diversos objetos celestes tales como planetas, la luna, estrellas dobles, galaxias y cúmulos estelares entre otros. Si bien poder apreciar el color de las estrellas con sus diversos tonos e intensidades de rojizos, anaranjados o amarillos, descubrir la brillante presencia de Júpiter, observar con nitidez la Cruz del Sur o reconocer la constelación de Orión alzando su arco al vacío me pareció asombroso hubo dos cosas que me impactaron de sobremanera. La primera fue admirar sin necesidad de telescopio ni ningún otro artefacto, solo con mi vista, el brazo de la galaxia, que como un fantasma etéreo de un blanco nuboso envolvía una franja nítida y visible repleta de estrellas que brillaban con diversa intensidad, fue una imagen espectacular y lo más extraordinario era la sensación de saber que entre ese cielo majestuoso e inimaginablemente lejano y yo no había nada en el medio, lo tenía ahí en vivo para mí y se dejaba admirar sin tapujos. La segunda fue la percepción del movimiento de la tierra bajo mis pies, puesto que a medida que transcurría el tiempo por la rotación de la tierra los astros iban desplazándose lentamente, confundiendo por momentos mi orientación.


El parque además cuenta con algunos senderos para realizar caminatas y conocer otros aspectos del lugar y deleitarse con el espectacular panorama de fondo, los picos nevados de la cordillera de los Andes, con el imponente Cerro Mercedario, de 6.770 msnm; el segundo pico más alto de Argentina:
-Cascada "El Rincón", salto de las aguas del arroyo El Leoncito, puede hacerse a pie o por un camino vehicular.
-Sendero "Paisajes de Agua", caminata de 2000 mts, de baja dificultad, con cartelería informativa sobre la importancia del agua para la vida en la región.
-Trekking Cerro El Leoncito, de dificultad media, duración aproximada cuatro horas. Es una interesante caminata internándose en el medio de los cerros para desconectarse de todo y contemplar solo la majestuosidad de la naturaleza. Al llegar a la cima tenes una imponente postal de la cordillera de los andes que se asoma a lo lejos.


Si bien San Juan es una provincia dedicada a la minería por sobre el turismo en su territorio conserva lugares no tan reconocidos pero de una extremada belleza y opciones muy interesantes para vivir nuevas experiencias.

Circuito Valle de Calingasta.

Además del PN El Leoncito, en el Valle de Calingasta se encuentra la localidad de Barreal, en donde se despliega uno de los territorios más extraños de la tierra: La Pampa del Leoncito. Una peculiar planicie de catorce kilómetros de largo por cinco de ancho donde hace millones de años se secó un enorme lago. Hoy, una superficie de color blanco radiante da la sensación de estar caminando por un paisaje lunar. Para los entendidos del tema, además de ser un hermoso paisaje Barreal es quizás la mejor pista de carrovelismo del mundo, puesto que los vientos pueden alcanzar alrededor de 80km/h. Este es un deporte fascinante que obtiene la velocidad del viento a través de un parapente de mano cuya manipulación permite tirar un carro. Basta con mirar una foto para entenderlo.
Además del Cerro Alcázar, los Cerros Pintados, Los Morrillos y otros lugares muy interesantes para explorar, en este valle, también se levanta como icono el Paseo de los Enamorados, si bien a primera vista parece ser una calle de pueblo cualquiera rodeada de hermosas arboledas y un cupido tallado en piedra, aquí todos los 14 de Febrero cobra vida la “Fiesta de los Enamorados” en donde no solo se hace honor al popular San Valentín sino que toman vida las antiguas leyendas locales como la del  cacique Huazihul, protagonista de un amor prohibido con la española Pilar de Ulloa, que terminó cuando ambos se arrojaron desde las alturas cordilleranas para escapar de la persecución de los soldados españoles. Esta calle como todo el Valle de Barreal entero esconde un amplio abanico de sensaciones, colores y experiencias que ansían ser descubiertas.


Circuito Valle de Iglesia

Para los amantes de la aventura y los deportes náuticos, en el departamento de Iglesia, cercano a la localidad de Rodeo, se encuentra el Embalse Cuesta del Viento.  Este dique es la obra hidroeléctrica más importante de la región que como brotado en medio de las montañas, exhibe su cristalino espejo de agua turquesa enmarcado por un deslumbrante panorama cordillerano. Sus cualidades naturales de fuertes vientos y escasas lluvias permiten catalogarlo como uno de los mejores sitios que existen en el mundo para la práctica del windsurf. Siendo este lugar sede de campeonatos internacionales que convocan a turistas de distintos países. También la zona colindante ofrece la práctica de bicicleta de montaña. Además de ofrecer el escenario ideal para la aventura, el dique brinda distintas opciones para el descanso en los paradores y clubes de sus playas.


En la localidad de Pismanta pueden visitarse las termas naturales cuyas propiedades curativas son altamente recomendadas para quienes sufren reumatismo, alergias, artrosis y diferentes afecciones relacionadas con el sistema termo-regulador. Las aguas se encuentran a 2010 metros sobre el nivel del mar y su temperatura oscila entre los 38º y los 45º C.  También puede visitarse la Capilla de Achango, declarada Monumento Histórico Nacional, fue construida por los jesuitas en el siglo XVIII; en su interior aún conserva una antigua imagen de la Virgen María, que fue traída desde Cuzco, vía Chile. Esta figura posee cabello natural, una corona de plata y el cuerpo cubierto por una túnica.
En Iglesia se encuentra Agua Negra, zona donde se halla el paso internacional que conecta a San Juan con la República de Chile. Para llegar al límite entre los países, es necesario tomar la Ruta Nacional Nº 150. Esta vía conduce desde las localidades iglesianas de Rodeo, Jáchal y Las Flores a las chilenas de La Serena y Coquimbo. Las Flores es el último poblado que se encuentra antes de emprender viaje hacia el país trasandino. Agua Negra es una zona de espectacular belleza. El paisaje deslumbra con la fauna cordillerana, los altos picos y los llamativos penitentes, extrañas formaciones de hielo que se producen en muy pocos lugares del mundo.
Por último, y como dato no menor, para una amante de los parques nacionales como yo, en esta región se encuentra el PN San Guillermo, lugar de mayor concentración de camélidos de la República Argentina. El ingreso a este parque solo se realiza con guía autorizado en vehículos 4x4 y lamentablemente en su momento era demasiado costoso para nuestro presupuesto así que es uno de los parques que aún tenemos pendientes... así que seguramente algún día volveremos a San Juan.

Circuito Sol

En el corazón del Valle de Tulúm se levanta ciudad de San Juan, capital de la provincia, que se brinda al turista ofreciendo los productos de su tierra y la calidez de su gente. En las afueras, la mirada se solaza entre montañas, viñedos y cultivos. En los alrededores de esta ciudad podemos recorrer el circuito que traspasa el Jardín de los Poetas, bordea el autódromo El Zonda “Eduardo Copello”, centro deportivo donde se realizan importantes competencias automovilísticas, reconocido como uno de los circuitos más difíciles y pintorescos de Argentina. Y tras una visita a la Gran Cava, una champañera montada al interior de una cueva natural de roca viva podemos llegar al Embalse Dique de Ullum.
Además partiendo de esta zona se puede realizar la Ruta del Vino, donde se puede observar y conocer el funcionamiento de la actividad vitivinícola de la región visitando diversas bodegas y degustando exquisitos vinos.

Circuito Valle Lunar
Sin lugar a dudas la vedette de este circuito es el Parque Provincial Ichigualasto, o popularmente reconocido Valle de La Luna del cual ya hablamos en publicaciones anteriores.

Resumiendo, San Juan es una de esas provincias que brindan una infinidad de sensaciones y experiencias distintas, tan ricas y sutiles, que explorarla se vuelve una aventura inexorable que vale la pena ser vivida.





jueves, 19 de febrero de 2015

PH Península de Valdés, Chubut.

Nunca deja de sorprenderme como la naturaleza humana puede llegar a ser tan errática e incomprensible  y al mismo tiempo contener tanta sabiduría; será que inexorablemente todo absolutamente nace, muere y se transforma, inclusive nuestros propios pensamientos, en busca de una irrevocable evolución. Sí, es un pensamiento bastante complejo para un simple blog de viajes; lo se querido lector, pero es que la naturaleza todo el tiempo te expone a escenas, imágenes y sensaciones que te invitan a divagar y cuestionar las leyes de lo convencionalmente establecido. Es así es como llegamos al atrapante “espectáculo” de la supervivencia, donde el cazador y la presa, fieles a su instinto, me mantuvieron a mí y a centenares de personas de todo el mundo absortos durante más de dos horas en las costas de Península de Valdés.

Ubicada al nordeste de la provincia de Chubut, cerca de la ciudad de Puerto Madryn, esta región de forma casi triangular, se conecta con el continente a través del istmo Carlos Ameghino. Ya el simple hecho de recorrer este trayecto es algo extraordinario, puesto que tanto a la derecha como a la izquierda lo único que ves es como el mar azul acecha la tierra con el ímpetu incansable de dos mitades que solo ansían tocarse una vez más. Este camino de 25km, con suelo árido, y rodeado por los Golfos Nuevo y San José, finalmente desemboca en las salinas más profundas de Sudamérica dando lugar a uno de los escenarios de mayor riqueza marina del mundo.

La Península de Valdés, fue nombrada Patrimonio Natural de la Humanidad en 1999 por la Unesco. La fauna marina, abundante y variada, es uno de los principales atractivos de la zona. Elegida por la ballena franca austral para su reproducción y alumbramiento, todos los años, de junio a diciembre, pueden observarse a estos increíbles gigantes; las orcas llegan frecuentemente entre febrero y mayo a las playas, y los delfines y toninas se pueden admirar en cualquier estación. A lo largo de los 200Km de costa, se hallan alrededor de 40000 elefantes marinos, constituyendo así la única colonia de este tipo en la que se puede acceder por tierra sin considerar la Antártida; lobos marinos con sus harenes, y pingüinos de Magallanes, los cuales placidos y tranquilos conviven entre sí.  Si bien suelen están en manada, no es raro observar como algún pingüino perdido pasea entre los lobos sin ninguna preocupación.

Entre las aves, aparte de los pingüinos, se destacan las gaviotas, caranchos, chimangos, cormoranes y anátidos. Que pueden verse a lo largo de toda la costa, pero especialmente en La Isla de Pájaros. Por ultimo como compañeros inquebrantables de toda la travesía, a lo largo del recorrido, adaptados al ambiente estepario se pueden observar maras, guanacos, zorros grises, choiques patagónicos, zorrinos, y armadillos.


En la puerta de acceso a la Reserva Integral de la Península Valdés, hay que parar para abonar una entrada. Allí se encuentra el Centro de Interpretación F. Ameghino y el Museo Regional Fuerte San José, ideal para informarse a fondo sobre los lugares a visitar y su geografía, flora, fauna e historia.
En el recorrido de 75Km por la península se puede visitar Puerto Pirámide, donde es posible realizar varias actividades de aventura y avistaje de fauna embarcados (ballenas de Junio a Diciembre y lobos marinos en verano). 
Punta Delgada, en el extremo sur, donde se puede observar un apostadero de elefantes marinos. Caleta Valdés, donde desde miradores escalonados ubicados en el acantilado puede disfrutarse del avistaje de elefantes marinos y de un sendero de interpretación que llega a la boca de la caleta. Solo a 2Km de este lugar se pueden apreciar, de septiembre a marzo, una colonia de pingüinos Magallanes. 
Por último, Punta Norte, donde no solo se pueden observar lobos y elefantes marinos, sino que también, si es que la marea alta acompaña entre los meses de octubre a abril, pueden avistarse orcas que aprovechan las características de la playa para realizar los varamientos intencionales y alimentarse de la crías de lobos y elefantes marinos.


Ese día tuvimos la suerte de llegar en el momento adecuado, era un poco más de media mañana, cuando el guarda parque nos informa que si íbamos directamente hacia Punta Norte llegaríamos al mediodía, donde por cómo estaba la marea seguro veríamos orcas. Fuimos hacia allí directamente, y al llegar la costa estaba repleta de turistas y fotógrafos encandilados con tan emocionante paisaje. 



Nos abrimos espacio entre la muchedumbre, recuerdo luchar internamente entre disfrutar aquella maravilla y sacar las mejores fotos, todo esto rodeada de impresionantes y grandes teleobjetivos. De repente cualquier pensamiento se esfumo y solo podía seguir con la mirada apasionadamente la secuencia de una orca al acecho de un lobo marino que ingresaba al mar, era increíble admirar como los lobos, aun sintiendo la presencia de las orcas que los seguían de cerca, igualmente salían de las costas seguras para introducirse en el agua, como si en el fondo, a pesar de la posible muerte que los aguardara, algo dentro los impulsara a nadar. No demostraban miedo alguno, solo coqueteaban con el agua, dejando ver solo algún indicio de inquietud y aceleración, cuando detectaban que las orcas los corrían a gran velocidad. Algunos nadaban solos, otros en pequeños grupos, otros directamente se asoleaban desde la costa, pero ninguno mostraba ningún rastro de pavor. Sentía la adrenalina correr por mis venas, por un lado no dejaba de sentirme cautivada por la idea de presenciar la caza y por el otro rogaba que ningún lobo muriera. Supongo que no podemos luchar con lo inevitable, las contradicciones no son más que un reflejo de la dualidad de todas las cosas, para que exista la vida debe existir la muerte, y para que existan emociones y aprendizaje es que todo tiene su finalidad, aunque a priori no lo veamos. Después de todo, lo que experimentamos y aprendemos es lo único que podemos llevarnos de esta vida

Al terminar el día, emprendimos el viaje de regreso hacia Puerto Madryn, para descansar después de un día repleto de emociones, y como quien encuentra una perla en el mar, la ciudad nos regaló esta bella postal.













miércoles, 28 de enero de 2015

PN Tierra del Fuego, Tierra del Fuego.





Es curioso como a veces en la vida experimentar algunas situaciones sencillas pueden darte una sensación “épica” como si ese hecho, aparentemente ordinario, en realidad pudiera ser algo más. Eso puede ser que te suceda cuando pisas por primera vez Ushuaia y lees por donde quieras que vayas que estas en la ciudad más austral de todo el mundo… Miras hacia el sur y sabes que tal vez nunca más en toda tu vida vuelvas a estar más al sur del planeta que en ese momento ( para los suspicaces como yo por un segundo se les ocurrió “ puedo ir a la Antártida” les cuento que desde Ushuaia sale una excursión, es posible llegar allí en algo así de 10 días como mínimo y con un costo de usd 8000 per cápita, por lo que si esa es tu intención anda con tiempo y dinero, dos cosas que yo no tenía en su momento). En fin, para personas simples como yo, que desde niños imaginaron el mundo como un lugar inmenso e inalcanzable, esa idea puede ser gratificantemente legendaria. 




Llegar a Tierra del Fuego por tierra desde Bs As es toda una aventura en sí, no solo recorres la segunda ruta más larga de la Argentina, la famosa RN 3 con sus 3079km de extensión, sino que además para llegar si o si debes cruzar el Estrecho de Magallanes (vía ferry) y transitar un tramo por Chile. Casi todo el camino esta pavimentado, salvo la parte chilena, allí aún hay algunos pocos kilómetros de ripio. Durante el camino podes disfrutar de pequeñas perlas como la brisa marina que enmarca el azul profundo del atlántico en las cercanías de Caleta Olivia, el avistaje de cientos de guanacos al costado de la ruta y de varias especies marinas en lugares como Península de Valdés, Punta Tombo o Puerto Deseado, y disfrutar de encantadores poblados como San Julián o Comandante Piedra Buena. Tal vez tengas suerte y como nosotros el broche de oro de tan espectacular recorrido sea una blanca, pura y mágica nevada que te da la bienvenida.



El parque nacional Tierra del Fuego está ubicado al sudoeste de la provincia, sobre el Canal de Beagle, cuanta con la particularidad de ser el único PN del país en tener costas marinas directamente bañando el bosque. En sus 68909 has. podes recorrer diversos paseos y senderos, que van entregando excelentes vistas de la Bahía Lapataia, la Laguna Negra, el Lago Roca, el Lago Fagnano y la Cascada del Rio Pipo; además de transitar varios kilómetros por el famoso Tren del Fin del Mundo, también reconocido como Tren de los Presos. Algunos de los senderos a pie son:

• Paseo de la Isla: recorre, a través de 600 metros, el archipiélago Cormoranes, transitando por las costas del río Lapataia y Ovando. Buena oportunidad para observar aves acuáticas. Dificultad: baja.

• Paseo a la Laguna Negra: luego de 400 metros se llega a esta laguna, cuyas aguas presentan una coloración oscura relacionada con la presencia de extensos turbales. Dificultad: baja.

• Paseo al mirador: se accede, luego de aproximadamente 1 kilómetro, directamente a Bahía Lapataia a través de bosques de Lengas. Desde el mirador se obtiene una vista panorámica de la Bahía. Dificultad: baja.

• Paseo del turbal: se accede, luego de aproximadamente 400 metros a Bahía Lapataia, caminando por bosques de Lengas y conociendo una castorera abandonada. También se bordea un turbal hasta llegar a la Ruta Nacional Nº 3.Dificultad: baja.

• Paseo a la castorera: luego de un recorrido de 400 metros, se llega a una castorera, en la que se observa el sistema de diques que los castores han realizado sobre el arroyo los Castores. Allí se puede apreciar el impacto nocivo de esta especie exótica. Dificultad: baja.

• Senda Costera: une el campamento de Ensenada con el sector Lapataia. Se conoce la costa marina en las Bahías Lapataia y Ensenada. Es de exigencia media, de 8 km de recorrido.

• Senda al Hito XXIV: se transita la costa norte del Lago Roca, de origen glaciario. Es de exigencia media, y su recorrido es de 10 km.




Para los más aventureros el parque cuenta con 4 áreas de acampe, el más organizado esta cercano al Lago Roca, cuenta con sanitarios, fogones y confitería. Además también puede realizarse actividades como pesca deportiva, avistaje de aves y deportes náuticos en embarcaciones sin motor, mientras que durante el invierno la zona es ideal para la práctica del esquí de fondo.


Además del parque en la provincia hay varios atractivos turísticos que valen la pena disfrutar como el Cerro Castor, famoso centro de esquí; la Estancia Harberton, la más antigua de la zona fundada en 1887; el Lago Escondido, con su increíble vista desde el Paso Garibaldi; y la famosa navegación por el Canal de Beagle; con su reconocido faro Les Eclaireurs e impresionantes colonias de fauna marina y aves en las Islas Bridges.





La Isla grande de Tierra del Fuego tiene un poder y misterio sin igual, con sus robustos paisajes, su peculiar ubicación, su inhóspito clima y, su extensa historia desde los homo sapiens, hace más de 10000 años atrás, hasta los Yamanas, Onas y los mismos presidarios que eran condenados a estas latitudes aparentemente hostiles para el hombre moderno; todo esto se conjuga en un coctel irresistible capaz de inspirar a grandes personalidades como Julio Verne a escribir una gran historia o a Charles Darwin a descubrir algunos de los datos que más tarde lo ayudarían a crear la teoría de la evolución ; pero también a personas anónimas para la humanidad, como yo, a comprender que aun en las condiciones menos propicias la armonía de la naturaleza es tan perfecta que todo, inclusive los seres humanos, podemos adaptarnos a cualquier circunstancia para seguir “siendo”.







jueves, 15 de enero de 2015

PN Monte León, Santa Cruz.



El parque nacional Monte León está ubicado al sudeste de la provincia de Santa Cruz, sobre la ruta nacional N° 3 a 210 km de la cuidad de Rio Gallegos, aunque la mejor forma de visitarlo es partiendo del pueblo de Comandante Piedra Buena, a solo 35 km de distancia, y con un encanto que solo los pueblos históricos del sur pueden ofrecer. 
Si te hospedas en esta localidad no te pierdas cruzar el rió Santa Cruz hasta la Isla Pavón donde se encuentra la casa en donde el Comandante Luis Piedra Buena se instaló en 1859.




En este parque costero-marino, con una superficie 61 700 has. continentales, además de unos 36 km de costas y una zona intermareal,  podemos encontrar la cuarta colonia de pingüinos Magallanes más importante del país, con más de 60000 individuos. Además de pingüinos podemos encontrar cormoranes, gaviotines, lobos marinos de un pelo, ballena franca austral, guanacos, choiques, zorros y pumas.








La entrada es libre y gratuita,  el ingreso está permitido desde los meses de Noviembre a Abril, aunque por cuestiones climáticas debe consultarse en la casa del guardaparque (el techo rojo que se ve desde la ruta unos kilómetros antes del ingreso al parque en sí) si está permitido el acceso.

El área está compuesta por altos acantilados, islas, roqueríos, pequeñas bahías, playas y restingas que se descubren con la marea baja. Estos son algunos de los senderos que se pueden recorrer  a lo lardo de la visita:

Mirador Cabeza del León: En el camino de acceso a la costa, se encuentra el mirador desde donde podrá apreciar la particular geoforma que se asemeja a un león o a una esfinge. En un recorrido de 25 metros sobre una pasarela, le permitirá conocer un poco más de los aspectos geológicos del parque. El tiempo aproximado de recorrido, ida y vuelta, es de 10 minutos.

Sendero Pingüinera: Esta senda conduce, a través de la estepa, a “la casa” de los pingüinos. Desde allí se puede obtener una excelente vista panorámica de toda la colonia. En este recorrido es probable observar pumas o sus rastros, por lo que durante el recorrido se ven carteles con instrucciones a seguir.

Cabeza del León y Sendero Lobería: Se trata de un sendero peatonal de 400 mts hasta el mirador, donde es posible observar un apostadero de descanso de lobos marinos y 1 pelo y hay una excelente vista del mar.

Isla Monte León: Desde el mirador podrá divisar la Reserva Provincial Isla Monte León, que alberga una colonia de nidificación de cormoranes imperiales, gaviotas grises y cocineras, fue el sitio con mayor extracción de guano en el siglo pasado.


Por último, como una joya que no todos pueden presenciar,  con una amplitud de mareas extraordinarias, la bajamar descubre una inmensa playa de arena mojada pero compacta, que permite llegar caminando a una gruta excavada por el agua en la roca viva, con un orificio en la bóveda que permite ver la luz natural y cuyas paredes están tapizadas con mejillones, algas y otros seres diminutos. Tiempo aprox.: 45 min., ida y vuelta. Sólo es posible acceder cuando la marea llega a su nivel más bajo.




Soy mujer de montañas más que de playas, pero en las costas patagónicas hay mucho más que arena, la inmensidad del océano y una majestuosa salida del sol; allí en el aire se esconde algo más grande; será ese aroma húmedo y salvaje que te recuerda que en esa aparente soledad en realidad no estás solo sino que hay miles de criaturas dispuestas a nacer y morir, solo para dejar ser lo que sucede en el medio.