
Dicen que la vida está en constante movimiento en un ciclo de nacer/morir/renacer, es la naturaleza de todas las cosas, y para que algo nuevo pueda nacer lo viejo debe morir, por más que lo resistamos. Estoy a la mitad de camino entre la persona que fui y la que puedo llegar a ser, y si bien aún no puedo decirlo, (como diría mi amiga Maru), “algún día voy a agradecer haber vivido toda esta experiencia”, yo lo sé.
En fin, no quiero aburrirte con mi historia, solo quería volver dándote algo que tenga sentido y si algo aprendí en estos meses es que no hay nada más inútil que aferrarse a las cosas, no hay forma de detener lo que es inevitable: el cambio. Por eso amigo lector, no temas “perder”, no te resistas al cambio, todo muta y se transforma, así debe ser. Solo así se evoluciona, y se puede ser mejor de lo que fuiste ayer. No hay certezas, pero si probabilidades; de eso se trata la incertidumbre, de eso se trata la libertad, de eso se trata la vida.
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