miércoles, 28 de enero de 2015

PN Tierra del Fuego, Tierra del Fuego.





Es curioso como a veces en la vida experimentar algunas situaciones sencillas pueden darte una sensación “épica” como si ese hecho, aparentemente ordinario, en realidad pudiera ser algo más. Eso puede ser que te suceda cuando pisas por primera vez Ushuaia y lees por donde quieras que vayas que estas en la ciudad más austral de todo el mundo… Miras hacia el sur y sabes que tal vez nunca más en toda tu vida vuelvas a estar más al sur del planeta que en ese momento ( para los suspicaces como yo por un segundo se les ocurrió “ puedo ir a la Antártida” les cuento que desde Ushuaia sale una excursión, es posible llegar allí en algo así de 10 días como mínimo y con un costo de usd 8000 per cápita, por lo que si esa es tu intención anda con tiempo y dinero, dos cosas que yo no tenía en su momento). En fin, para personas simples como yo, que desde niños imaginaron el mundo como un lugar inmenso e inalcanzable, esa idea puede ser gratificantemente legendaria. 




Llegar a Tierra del Fuego por tierra desde Bs As es toda una aventura en sí, no solo recorres la segunda ruta más larga de la Argentina, la famosa RN 3 con sus 3079km de extensión, sino que además para llegar si o si debes cruzar el Estrecho de Magallanes (vía ferry) y transitar un tramo por Chile. Casi todo el camino esta pavimentado, salvo la parte chilena, allí aún hay algunos pocos kilómetros de ripio. Durante el camino podes disfrutar de pequeñas perlas como la brisa marina que enmarca el azul profundo del atlántico en las cercanías de Caleta Olivia, el avistaje de cientos de guanacos al costado de la ruta y de varias especies marinas en lugares como Península de Valdés, Punta Tombo o Puerto Deseado, y disfrutar de encantadores poblados como San Julián o Comandante Piedra Buena. Tal vez tengas suerte y como nosotros el broche de oro de tan espectacular recorrido sea una blanca, pura y mágica nevada que te da la bienvenida.



El parque nacional Tierra del Fuego está ubicado al sudoeste de la provincia, sobre el Canal de Beagle, cuanta con la particularidad de ser el único PN del país en tener costas marinas directamente bañando el bosque. En sus 68909 has. podes recorrer diversos paseos y senderos, que van entregando excelentes vistas de la Bahía Lapataia, la Laguna Negra, el Lago Roca, el Lago Fagnano y la Cascada del Rio Pipo; además de transitar varios kilómetros por el famoso Tren del Fin del Mundo, también reconocido como Tren de los Presos. Algunos de los senderos a pie son:

• Paseo de la Isla: recorre, a través de 600 metros, el archipiélago Cormoranes, transitando por las costas del río Lapataia y Ovando. Buena oportunidad para observar aves acuáticas. Dificultad: baja.

• Paseo a la Laguna Negra: luego de 400 metros se llega a esta laguna, cuyas aguas presentan una coloración oscura relacionada con la presencia de extensos turbales. Dificultad: baja.

• Paseo al mirador: se accede, luego de aproximadamente 1 kilómetro, directamente a Bahía Lapataia a través de bosques de Lengas. Desde el mirador se obtiene una vista panorámica de la Bahía. Dificultad: baja.

• Paseo del turbal: se accede, luego de aproximadamente 400 metros a Bahía Lapataia, caminando por bosques de Lengas y conociendo una castorera abandonada. También se bordea un turbal hasta llegar a la Ruta Nacional Nº 3.Dificultad: baja.

• Paseo a la castorera: luego de un recorrido de 400 metros, se llega a una castorera, en la que se observa el sistema de diques que los castores han realizado sobre el arroyo los Castores. Allí se puede apreciar el impacto nocivo de esta especie exótica. Dificultad: baja.

• Senda Costera: une el campamento de Ensenada con el sector Lapataia. Se conoce la costa marina en las Bahías Lapataia y Ensenada. Es de exigencia media, de 8 km de recorrido.

• Senda al Hito XXIV: se transita la costa norte del Lago Roca, de origen glaciario. Es de exigencia media, y su recorrido es de 10 km.




Para los más aventureros el parque cuenta con 4 áreas de acampe, el más organizado esta cercano al Lago Roca, cuenta con sanitarios, fogones y confitería. Además también puede realizarse actividades como pesca deportiva, avistaje de aves y deportes náuticos en embarcaciones sin motor, mientras que durante el invierno la zona es ideal para la práctica del esquí de fondo.


Además del parque en la provincia hay varios atractivos turísticos que valen la pena disfrutar como el Cerro Castor, famoso centro de esquí; la Estancia Harberton, la más antigua de la zona fundada en 1887; el Lago Escondido, con su increíble vista desde el Paso Garibaldi; y la famosa navegación por el Canal de Beagle; con su reconocido faro Les Eclaireurs e impresionantes colonias de fauna marina y aves en las Islas Bridges.





La Isla grande de Tierra del Fuego tiene un poder y misterio sin igual, con sus robustos paisajes, su peculiar ubicación, su inhóspito clima y, su extensa historia desde los homo sapiens, hace más de 10000 años atrás, hasta los Yamanas, Onas y los mismos presidarios que eran condenados a estas latitudes aparentemente hostiles para el hombre moderno; todo esto se conjuga en un coctel irresistible capaz de inspirar a grandes personalidades como Julio Verne a escribir una gran historia o a Charles Darwin a descubrir algunos de los datos que más tarde lo ayudarían a crear la teoría de la evolución ; pero también a personas anónimas para la humanidad, como yo, a comprender que aun en las condiciones menos propicias la armonía de la naturaleza es tan perfecta que todo, inclusive los seres humanos, podemos adaptarnos a cualquier circunstancia para seguir “siendo”.







jueves, 15 de enero de 2015

PN Monte León, Santa Cruz.



El parque nacional Monte León está ubicado al sudeste de la provincia de Santa Cruz, sobre la ruta nacional N° 3 a 210 km de la cuidad de Rio Gallegos, aunque la mejor forma de visitarlo es partiendo del pueblo de Comandante Piedra Buena, a solo 35 km de distancia, y con un encanto que solo los pueblos históricos del sur pueden ofrecer. 
Si te hospedas en esta localidad no te pierdas cruzar el rió Santa Cruz hasta la Isla Pavón donde se encuentra la casa en donde el Comandante Luis Piedra Buena se instaló en 1859.




En este parque costero-marino, con una superficie 61 700 has. continentales, además de unos 36 km de costas y una zona intermareal,  podemos encontrar la cuarta colonia de pingüinos Magallanes más importante del país, con más de 60000 individuos. Además de pingüinos podemos encontrar cormoranes, gaviotines, lobos marinos de un pelo, ballena franca austral, guanacos, choiques, zorros y pumas.








La entrada es libre y gratuita,  el ingreso está permitido desde los meses de Noviembre a Abril, aunque por cuestiones climáticas debe consultarse en la casa del guardaparque (el techo rojo que se ve desde la ruta unos kilómetros antes del ingreso al parque en sí) si está permitido el acceso.

El área está compuesta por altos acantilados, islas, roqueríos, pequeñas bahías, playas y restingas que se descubren con la marea baja. Estos son algunos de los senderos que se pueden recorrer  a lo lardo de la visita:

Mirador Cabeza del León: En el camino de acceso a la costa, se encuentra el mirador desde donde podrá apreciar la particular geoforma que se asemeja a un león o a una esfinge. En un recorrido de 25 metros sobre una pasarela, le permitirá conocer un poco más de los aspectos geológicos del parque. El tiempo aproximado de recorrido, ida y vuelta, es de 10 minutos.

Sendero Pingüinera: Esta senda conduce, a través de la estepa, a “la casa” de los pingüinos. Desde allí se puede obtener una excelente vista panorámica de toda la colonia. En este recorrido es probable observar pumas o sus rastros, por lo que durante el recorrido se ven carteles con instrucciones a seguir.

Cabeza del León y Sendero Lobería: Se trata de un sendero peatonal de 400 mts hasta el mirador, donde es posible observar un apostadero de descanso de lobos marinos y 1 pelo y hay una excelente vista del mar.

Isla Monte León: Desde el mirador podrá divisar la Reserva Provincial Isla Monte León, que alberga una colonia de nidificación de cormoranes imperiales, gaviotas grises y cocineras, fue el sitio con mayor extracción de guano en el siglo pasado.


Por último, como una joya que no todos pueden presenciar,  con una amplitud de mareas extraordinarias, la bajamar descubre una inmensa playa de arena mojada pero compacta, que permite llegar caminando a una gruta excavada por el agua en la roca viva, con un orificio en la bóveda que permite ver la luz natural y cuyas paredes están tapizadas con mejillones, algas y otros seres diminutos. Tiempo aprox.: 45 min., ida y vuelta. Sólo es posible acceder cuando la marea llega a su nivel más bajo.




Soy mujer de montañas más que de playas, pero en las costas patagónicas hay mucho más que arena, la inmensidad del océano y una majestuosa salida del sol; allí en el aire se esconde algo más grande; será ese aroma húmedo y salvaje que te recuerda que en esa aparente soledad en realidad no estás solo sino que hay miles de criaturas dispuestas a nacer y morir, solo para dejar ser lo que sucede en el medio.  
















Volver a empezar…


Pasaron algunos meses desde mi última publicación, y es que necesitaba tiempo para poder volver. Durante el 2014 paso un hecho “extra-ordinario” de esos que te obligan a cambiar el curso de las cosas por más que no quieras y sin poder detener el proceso, impotente, toda la vida que me diseñe, las acciones y las personas con las que ocupaba mi tiempo, lo que consideraba importante, lo que creía que me definía, quien creía ser: todo eso se esfumo… Es sin lugar a dudas uno de los procesos más dolorosos que me ha tocado vivir y si bien aún no puedo decir que volví a sentirme entera de a poco( muy de a poco) voy encontrando algo de paz mientras que voy soldando los pedazos que sirven y desechando los que ya no encajan. 

Dicen que la vida está en constante movimiento en un ciclo de nacer/morir/renacer, es la naturaleza de todas las cosas, y para que algo nuevo pueda nacer lo viejo debe morir, por más que lo resistamos. Estoy a la mitad de camino entre la persona que fui y la que puedo llegar a ser, y si bien aún no puedo decirlo, (como diría mi amiga Maru), “algún día voy a agradecer haber vivido toda esta experiencia”, yo lo sé.

En fin, no quiero aburrirte con mi historia, solo quería volver dándote algo que tenga sentido y si algo aprendí en estos meses es que no hay nada más inútil que aferrarse a las cosas, no hay forma de detener lo que es inevitable: el cambio. Por eso amigo lector, no temas “perder”, no te resistas al cambio, todo muta y se transforma, así debe ser. Solo así se evoluciona, y se puede ser mejor de lo que fuiste ayer. No hay certezas, pero si probabilidades; de eso se trata la incertidumbre, de eso se trata la libertad, de eso se trata la vida.


“ Solo perdiendo lo conocido  se puede hacer lugar a lo desconocido”…